miércoles, 29 de septiembre de 2021

 

 "Estampas Prohibidas" es la Colección 2021 de este sitio que ahora se presenta una vez finalizada la anterior Colección 2020, "Retractos II"...

 

2020 - Retractos II / Capítulo #10: La Condesa de Kokô

 Una vez superada la brutal crisis que llevó a la Condesa a su peor conflicto existencial, me refiero a su enfrentamiento con las enigmáticas hermanas Lupi, su aparición en público se volvió cada vez más natural. Se presentía que no podría pasar más de un año después del altercado que casi le hace perder la vida, pero si bien este escenario se extendió por más de tres años, la Condesa apareció y fue noticia en todo el país.

Sus contradicciones acerca de la evaluación de ciertos valores culturales le fueron adversas, y no tardó en desdecirse y argumentar que su postura era el resultado de un período de su vida negativo y absolutamente inadmisible. Pero de hecho el Carnaval de las Desgracias se suspendió primero por dos etapas, y posteriormente, faltando tan solo una semana y media para reanudar su próxima etapa, fue prohibido mediante un decreto que luego fue corroborado por el parlamento (no sin fuertes debates y con una postura engañosa que arrojó 94 votos por su prohibición, y 86 en contra, ¡sin abstenciones!) Pero sus daños eran tan evidentes que de poco serviría justificar un debate más, al menos a nivel legislativo, y más allá de muchos otros generados en medios de prensa y comunicación, la población de aquel país lo asumió con lentitud pero seguro, como si se tratase de digerir una presa pesada.

 La Condesa se hizo eco de las demandas de sectores de la población que exigían se terminase con esta costumbre cavernícola, y mediante un proceso mental complejo pero sincero, esta postura ganó a más pobladores hasta ser mayoría palpable. Entonces llegaron las elecciones, y los detractores de la Condesa de Kokô esgrimían voluminosas consecuencias nefastas de tomar el poder esta señora, y lo que era peor, su asociación con alguien de muy oscuro perfil: la joven Magnolia Peluche.

 Era una propuesta que rompería con el paradigma institucional tradicional que durante siglos se impuso en ese país, pero también tenía sus falencias que se hicieron evidentes: no era posible resarcir espiritualmente a una nación desbastada por costumbres arcaicas y de violencia demoledora poniendo al frente de la misma a una persona de la que se sabía había cometido siniestros actos en desmedro de sus enemigas, terriblemente violentas estas, pero victimas al fin de un proceder tan deplorable como el que en algún momento ellas mismas predicaron con hechos aberrantes.

 La Condesa quitó a Peluche de su formula con un margen pequeño de plazo antes de dar oficialmente su propuesta política en público, y en su lugar colocó a una conocida de toda la vida, de suma confianza pero sin título universitario ni carrera política, una desconocida que se ganó con vértigo la confianza de la gente al punto de cuestionarse en su sector político si era conveniente que no fuese esta mujer, y no la misma Condesa de Kokô, la que encabezara la lista a la presidencia. Nos referimos a la peluquera Gladise Gladess, más joven que ella, y bien conocida en su barrio.

 El resultado fue peleado pero pasó al balotaje contra el oficialismo, pero allí  lo aplastó de manera abrumadora. Ni bien se conocieron los resultados, su gestión se inició sin dilataciones, apoyada en una fuerte plataforma de reformas culturales que deberían transformar significativamente  la matriz mental atrofiada de la gran mayoría de la población. Sería torpe enumerar aquí  algunas de las transformaciones, enmiendas y cambios bruscos en su política y de su política, pero recién al año de su gobierno, con apoyo satisfactorio de más de un 47% de la población, y con un 20% en contra, pero de forma virulenta, fue que dio una noticia que removió toda la estructura social del país: la amnistía de las hermanas Lupi junto a un grupo de sesenta y cuatro reas más del penal de  mujeres.

 Las Lupi tardaron más de tres meses en hacer comentarios al respecto, y fue la más chica en edad, Hermoglia, la que por fin se decidió a hablar.

Sensiblemente demacrada por los años de prisión, pero sobre todo por su vida desenfrenadamente hostil hacia la mayoría de la gente y las instituciones del país, se expresó pausada y casi que al borde del lamento:

-"Se agradece el gesto, se agradece la comprensión..."

 Sin duda la palabra "comprensión" degeneró en todo tipo de suspicacias, y no faltaron voces en reconocer ironía en sus comentarios y plantear un enérgico rechazo a la decisión de liberarlas. Pernambucana Lupi, se mostró más afable, agradeció y reconoció sus crímenes, incluso pidió disculpas a la población, y no pasaron más de dos meses que se fue del país con destino incierto.

 Las sorprendentes vueltas de la vida llevaron a la Condesa de Kokô a la presidencia de su país, ¡algo impensado y absurdo años atrás! Su aire aristocrático desapareció con tanta evidencia que era difícil reconocerla como una noble pro monárquica con argumentos rayanos en la idiotez más absoluta, y de hecho, ni se relacionó más con esta gente.

 Hermoglia quedó en el país, Gladise se hizo sumamente popular, la Condesa volvió a ser respetada, Pernambucana desapareció como el humo, y Magnolia no quedó satisfecha...

 Este corto relato, dedicada a la Condesa de Kokô, ha sido la forma de coronar la colección de Retractos II, pero también de dejar expectante la suerte que depara a cada uno de estos personajes, pues, si bien la Condesa terminó su gobierno con formidable aprobación, no se presentó más a elección alguna, lo que para muchos fue considerado una sabia decisión, pero en sus actos, escondía un motivo distinto, y que estaría fuertemente estrecho con el destino de aquella conflictiva nación...

 

RV 2021


 

jueves, 22 de julio de 2021

 

2020 - Retractos II / Capítulo #09: Arquitecto Rûdkke

 De la forma que Rûdkke tiró aquellas líneas sobre el papel, parecería que el puente sería obra de una deidad que prescindiese de la gente y su formidable capacidad de organización, astucia y dedicación. No hubo objeciones en el momento, pero a medida que transcurría el tiempo y el Arquitecto apenas planteaba una discreta serie de pilares diseminados de forma sumamente espaciada, entonces sí, los comentarios se hicieron un formidable bullicio y a pocos minutos de terminar su exposición, Rûdkke se vio insultado de manera descarada.

 Es que eran más Ingenieros que Arquitectos, y aún más funcionarios ministeriales que apenas sí  podían deshacerse de su burocracia torpe y desmedida en un momento tan crucial como aquel.

 La construcción del puente implicaba un esfuerzo titánico con recursos enanos, su necesidad era vital y el tiempo más que discreto. La Gran Represa de Gobelín estaba prácticamente colapsada, y los arreglos y construcciones aledañas que ayudaban a contener el agua, se habían transformado en una amenaza potencial incalculable, porque con el próximo derrumbe los escombros se volverían, junto a los mismos muros de contención, en una inmensa e imparable avalancha de material que multiplicaría la fuerza del agua al desbordarse y derramar sus millones de litros de manera descontrolada.

 No solo se habían prohibido los ajustes y arreglos cerca de la represa, sino que se habían despoblado las zonas a treinta kilómetros de su gran boca ya que, de derrumbarse, esas zonas serían alagadas en cuestión de minutos, y con la potencia de un tsunami.

 Pero ahora se trataba de elegir entre siete proyectos sumamente complejos, en un tiempo inmediato y con materiales que aún se estaba terminando de reunir. Y fue el Proyecto 02 el seleccionado, responsabilidad de un grupo de trece ingenieros. En segundo lugar quedó el Proyecto 03, también representado por dos excelsos ingenieros; en tercer lugar el Proyecto 05, del Arquitecto Rûdkke... los demás proyectos fueron descartados por ser inviables, tanto por sus estructuras complejas, como por su tiempo de construcción.

 El Proyecto 02 se abandonó cuando en la mitad del tiempo de producción se había llegado a un escalofriante 20% de su estructura, con perspectivas nefastas ya que, gran parte de la misma estructura debía ser remodelada y para esto necesariamente se debía demoler un sector de tres kilómetros.

 El Proyecto 03 se comenzó a ejecutar con la mitad de esta estructura demolida, pero se trataba de cimientos  inadecuados a las medidas del nuevo proyecto, y sus adaptación fue tan complicada, que en medio de sus modificaciones salieron a la luz fuertes fallas estructurales que sentenciaban al puente al colapso inminente en menos de una década de su finalización.

Se optó entonces, de mala gana pero al borde de la desesperación, por el Proyecto 05.

 Para ese entonces nadie de los ya conocidos constructores se encontraba  en la sala de proyecciones, por lo que Rûdkke pudo avanzar de forma sustancial afinando detalles y cotejando datos que eviten futuras modificaciones. En dos días ya tenía un plan de obra capaz de poner en funcionamiento a centenares de operarios en diferentes áreas: se trataba de una construcción innovadora, con módulos ensamblados y reforzados por cada pie que les sostenía, las curvas y desviaciones estaban absolutamente libres de imprecisiones, ya que la base que unía dos tramos era circular. Probablemente sería bastante mejorable su diseño, pero más allá de lo antiestético de los módulos rectos de forma segmentada, era posible montarlos con asombrosa velocidad, poca fatiga y a tramos tan largos que la colocación diaria de tres segmentos equivalían adelantar la construcción en cuatro o cinco días.

 Un informe meteorológico reveló que en cuestión de dos días se descolgaría una fuerte lluvia acompañada de vientos recios, y que la misma podría durar más de un día entero. Las probabilidades eran de un 70%, por lo que se decidió redoblar los esfuerzos y alcanzar los cinco tramos diarios. Esto no fue posible, apenas se logró cuatro con un esfuerzo demoledor y con continuos ajustes debido a imperfecciones o pasos erróneos en el proceso de ensamblaje.

Al quinto día de trabajo, cerca del medio día, se oscureció el cielo y una tormenta con nubes negras y tan pesadas que parecían al alcance de la mano,  descolgó el agua sórdidamente. Se llevaban  quince tramos colocados, y cuando comenzó a llover, se estaba terminando de apuntalar el dieciséis. Al principio la lluvia fue bastante discreta para lo esperado, pero cuando empezaron los vientos, los truenos se compactaron en la tormenta y una granizada descomunal obligó a guarecerse no sin poder evitar heridos y algunos muertos...

 De forma inesperada la tormenta se alejó dejando un manto de hielo blanco que brillaba a la luz del sol radiante y apenas caía agua por momentos, de forma desprolija y aislada. La tormenta se escapó en paralelo a los valles que a lo lejos se adivinaban sacudidos por los vientos y el agua, con barridas de vegetación en el sentido del aguazo, marcando con el anverso y reverso de las hojas verdaderas pinceladas en diferentes tonos de verde.

 Los muros de contención de la Gran Represa estaban asombrosamente negros por el agua que parecía que les atravesara,  y desde el tramo que se estaba colocando se apreciaban nubes de polvo que desde los diques se levantaban como evidente señal del colapso de algunos muros.

 El tramo fue terminado, y de inmediato una nueva escuadrilla tomó el lugar de la otra... se trabajaba a máxima sincronización cuando pequeños pero veloces riachuelos comenzaban a barrer plantas bajas y mover el granizo, llegando desde la represa, transformando la superficie acristalada en un barro compactado por ramas y hojas venidas quién sabe dónde.

 Durante aquel día hasta la noche fue habitual ver nublarse el cielo y caer lloviznas , siempre con el murmullo de las aguas que corrían como serpientes asustadas y que un enorme grupo de pobladores  alcanzaba a canalizar por senderos cavados de forma improvisada.

 Llegada la noche, y con sorprendentes diecinueve tramos instalados de un total de veintiocho, casi que telepáticamente se llegó al consenso de continuar con antorchas las obras hasta alcanzar la otra cabeza del puente, desde donde se amontonaban piedras para ganar aunque sea unos pocos metros y hacer más corta la construcción.

 Pasaban las horas, y al frío se le sumaron chaparrones espontáneos acompañados de tormentas eléctricas, pero nadie se quejaba, y como hormigas se transportaban materiales, se ponían cimientos y  se preparaba anticipadamente cada sector para evitar quitarle dinámica al proceso.

 Amanecía y en medio de la locura, donde había gente exhausta de la que no se atrevía nadie a verificar si aún continuaba con vida, en medio de charcos que se unían y por momento formaban inmensas lagunas que reflejaban el cielo rosado del amanecer, se sintió un brutal crujido detonado por golpes que hacían temblar el suelo.

 Se dio la orden de subir al puente, todos y cada uno, y llevar a cuanto vecino se vea imposibilitado de trepar, luego se constatarían los decesos. Enormes cestas de madera y lianas hacían posible esta operación con agilidad y a una velocidad formidable... los diques de contención de la Gran Represa de Gobelín habían cedido.

    Se vio al a espuma del agua mezclarse con los montes a los que atropellaba y arrastraba como decorados de papel, y los charcos que apenas superaban los veinte centímetros volverse ya aguas de más de un metro de profundidad, tapando herramientas y materiales.

 La envestida del agua fue tan potente que estuvo a menos de dos metros de tapar el puente, pero los accidentes del terreno formaban olas gigantescas que por momentos pasaban por encima y barrían con parte de los pobladores. La marea pasó destruyendo todo, chocó con la ladera donde se encontraba la otra cabeza del puente, y volvió para terminar formando un enorme embalse. Después la calma, las aguas turbias en remolinos sin saber por dónde escapar, todo tipo de objetos flotando, pero bajo un sol radiante y con el cielo casi totalmente despejado...

 Así se mantuvieron aquellos pobladores sobre el puente unos, sobre la colina opuesta los otros, pero era inminente conectar un extremo del poblado con los valles que eran el camino con el mundo entero, o al menos lejanas comarcas y pequeños puertos.

 Nadie tuvo interés por ver el dique colapsado, se pusieron de inmediato a terminar la colocación de los tramos restantes, a un ritmo más lento. Hubo gente del pueblo que trajo alimentos, se trasladaron a los heridos y muertos, y un grupo de mujeres comenzó una exhaustiva búsqueda de desaparecidos. Así pasaron los cuatro días que se tardó en completar el puente, sin lluvias ni tormentas.

 Entre los cuerpos rescatados se encontró el de Rûdkke, junto a una decena más que fueron arrastrados y dejados contra las empalizadas que protegían los corrales de aves. Hubo un enorme desconcierto, no se manejaba un desenlace  como aquel, y la consternación invadió a gran parte de los pobladores de aquella sufrida comarca.

 Antes de colocar el último tramo y prepararse el pueblo entero para la celebración y festejos de aquella empresa hazañosa, un veterano comentó para un grupo de vecinos lo que luego se repartió entre todos. Este era un funcionario del gobierno, y había sido evacuado gravemente herido cuando la granizada lo tumbó y tapó con piedras grandes como un puño. Él dijo que, para ese entonces, venía de ver al Arquitecto Rûdkke que hacía los preparativos para el comienzo de descarga de piedras desde la cabeza del puente donde la comarca, lo vio sentarse y quedar inmóvil. Él salía en sentido opuesto, hacia donde se construía el puente, pero un grito estridente le llamó la atención. Corrió hacia el lugar  de donde provenía de forma constante y aterradora el alarido, donde yacía Rûdkke, y vio como la muchedumbre lo rodeaba, algunos se arrodillaban...

-Él estaba muerto, cuando vino la ola inmensa desde la represa, él ya estaba muerto... -Dijo a todos, y para sorpresa de quienes lo creían víctima del tsunami. Luego la fuerza del agua barrió con todo y se llevó a l Arquitecto y algunos más que se encontraban allí abajo, pues era donde se pensaban concentrar enormes piedras que sirviesen de prolongación del puente.

 El festejo fue bastante cauto y breve, el cansancio hacía difícil sonreír, pero en medio de la concentración y antes que el gobernador hablase, un funcionario que hizo de moderador hizo un comentario que disparó las carcajadas, y de algún modo, revitalizó a la muchedumbre.

-Hoy nos conformamos con escapar a las aguas que nos amenazaban con destruir el poblado, aguas que nosotros mismos contuvimos entre muros. Hoy nos jactamos de construir la solución a una construcción que terminó siendo el problema... pero sobre todas las cosas, de tener entre los vecinos a gente tan audaz como nuestro querido Arquitecto Rûdkke... ¡fuerte un aplauso!

 A esto la gente, a pesar de lo confusa de su oratoria, incrédula aplaudió con cierto hermetismo, mientras el funcionario miraba en rededor tratando de ubicar desde dónde llegaría el homenajeado... Mientras sus aplausos frenéticos causaban ya risa entre quienes asistieron a la ceremonia, un tipo gordo se le acercó y le comento al oído lo que él ignoraba: Rûdkke a muerto. Hubo un silencio tal que se sentían los caudales de agua que aún corrían entre grietas y escombros del paisaje. A lo que luego añadió:

-¡Y que al cielo ha llegado sin necesidad de puente alguno... este es un regalo para todos nosotros! -Evidentemente emocionado, se retiró abrazado por el regordete que le había agiornado sobre el Arquitecto, y escondiendo la cara entre las manos, sollozaba  aparatosamente. La gente aplaudía y reía.

 El gobernador habló brevemente y antes de invitar a los vecinos a festejar y honrar a quienes dieron la vida por aquel extravagante puente,  con claridad y pausadamente, exaltó la necesidad de descansar para de inmediato comenzar con la limpieza de los terrenos, pero por sobre todo, con la desmantelación  completa de la represa semiderruida que no dejaba de ser un peligro potencial.

 Y así pasaron las estaciones y los años, siempre con el orgullo de saberse salvados por la colosal empresa que fue construir aquel puente en un tiempo record. Pero si bien los terrenos se limpiaron y la flora resurgió con fantástica exuberancia, la represa colapsada apenas fue desmantelada en sus zonas más propensas al derrumbe, pero poco a poco las labores mermaron, y las enredaderas y diversas plantas la invadieron y cubrieron en grandes sectores de su superficie...

 Pasaron más de treinta años de aquella proeza, y nada más allí fue tocado. Desde el poblado y sobre todo desde el mismo puente, se aprecia una enorme parte de la estructura de la antigua construcción, y a pesar de estar forrada de vegetación, se entiende que sus formas geométricas tan evidentes al recortarse contra el cielo no son creación de la naturaleza.

 Seguro más de uno a pensado con la velocidad que se construyó el puente, y al ritmo que se abandonaron los trabajos en la demolición de la  Gran Represa de Gobelín, pero no cabía duda alguna que, por uno u otro motivo, la expresión del agua escapaba a las capacidades de manipulación de la gente.

 

RV 2021

 

 


sábado, 26 de junio de 2021

 

2020 - Retractos II / Capítulo #08: Dimber Dreider

  "¡07002013!", se sintió con claridad en medio del gran salón del sector C de la nave. Observé a Dimber salir por el pasillo lateral con la cabeza gacha y caminando rápidamente. Los murmullos se propagaron como un enjambre de langostas invadiendo toda la sala. Fue esa la última vez que Dimber apareció en público hasta el memorable día del "Desembarco", tres años después de aquel vergonzoso día. Entonces todo fue diferente para cada uno de nosotros...

  Pero el tiempo pasó, y estando confinado en la sala de control de los reactores 23AS y 24AD, fue que sentí venir desde los paneles de contacto con la base de mando aquella música horrible y espantosamente pegadiza. Creí que se trataba de una broma pesada, o en el peor de los casos, de otro de los tantos intentos de la responsable del Consejo Superior de Gobierno, asimilada a nuestro sector, para levantarnos el ánimo tan venido a menos durante los últimos dos o tres años.  Me equivoqué y no. Se trató de que surgieron indicios de que el planeta Karima 203 (al que nos dirigíamos hacía unos años de forma desesperada),  presentaba aspectos mucho más favorables de lo que nunca nadie hubiese imaginado, y en la perspectiva de un desenlace fatal para quienes éramos los sobrevivientes de una vieja civilización, esto era algo superior a todo lo esperado y añorado. La música, si así se le podía llamar, replicaba insistentemente con una voz atroz la frase "¡llegamos al parque soñado, donde tus sueños se hacen realidad!", y de inmediato se ordenó a toda la tripulación reunirse en los grandes salones del Consejo para sentir, de voz propia de la comandante Ádzara, un informe de vuelo, un vuelo de tres años...

- Queridas hermanas y hermanos, es motivo de algarabía de todos el encontrarnos a tan solo veinte días de tocar suelo de K-203...

 Hubo una pausa, y en medio de la misma, observé la cara de aquellos que se encontraban cerca mío, y entre ellos, reconocí a la Consejera que abusaba de sus músicas aberrantes creyendo que fomentaba el optimismo con sus notas bizarras... lloraba, lloraba desmedidamente... Pero Ádzara continuó:

-La sonda Prisma E4 ha enviado información de absoluta fidelidad con datos precisos sobre la atmósfera de K-203... Jamás en la vida hubiésemos creído que nos sería este planeta tan amigable, al punto que los datos asustan de lo tan favorables, pero son datos duros, ¡son datos precisamente duros y cotejados cerca de cinco mil veces! ¡K-203 será el más perfecto y maravilloso hogar que nunca hubiésemos creído merecer!  

 Ni bien dejó de hablar, los gritos de alegría detonaron la sala, era ensordecedor el griterío,  y nos preparábamos para la gran fiesta, cuando Ádzra, insistiendo en varias ocasiones, nos calló para seguir hablando.

-Ahora llegó el momento de festejar y desbordarnos de felicidad, llegó el momento de prepararnos para lo mejor  que el destino nos podría haber reservado, pero antes, debo confesar algo que he debido mantener en secreto hasta hoy, fecha en que las evidencias nos corroboran  el suceso. Me enorgullezco de haber creído siempre que el planeta Lodorfit nunca sería nuestra casa, que no era adecuado ni siquiera compatible con ninguno de nosotros, pero desconocía dónde ir entonces, y fue Dreider quien me dijo que era allí, solo allí y allí entre infinitas posibilidades, que debíamos ir a Karima 203.

 Volvieron los grito, la fiesta estalló y fueron tres días de alegría desenfrenada antes de comenzar con los estrictos preparativos para descender en Karima 203...

 Fue difícil cruzarse con el genio de Dimber Dreider, ocupado en cálculos de trayectoria y afinando detalles para nuestra llegada, lo que hizo siempre durante estos años de ausencia, encerrado en un seguimiento del viaje tan escrupuloso y detallado que no le hizo visible por todo ese tiempo, llegándose a creer que estaba gravemente enfermo.

 Pero después entendimos sus cálculos, comprendimos la órbita que proyectó para llegar cuanto antes a K-203, y se hizo obvio, al menos para la gran mayoría, que aquel "0700213" que había salido en la lotería, y no el 0701213 por el que había apostado Dreimer, fue una estrategia para apartarse de todos, de no hacer creíble al azar y los argumentos infundados, y que ese pseudo exilio vivido sobre la nave hasta la llegada a nuestro nuevo hogar, fue la explicación más concreta y perfecta para darle el mejor rumbo a nuestras vidas.

 

RV 2021

 

domingo, 13 de junio de 2021

 

2020 - Retractos II / Capítulo #07: Mouly Quattro

 

 Desprovisto de las formidables capacidades de combate de otros androides de su especie, Mouly estuvo siempre relegado a misiones absolutamente secundarias y de bajo perfil. Incluso se llegó a decir que su discapacidad física para la guerra en primera fila se trataba de una cualidad que le había permitido perdurar en el tiempo, y lograr sobrevivir a operaciones tan riesgosas que para otros, verdaderos guerreros, fueron su deceso. Sin embargo el "Quattro" con que había sido apodado, fue el reconocimiento a una cuarta y sorprendente evasiva de muerte de la que logró escapar hacía ya un par de años. Se sabía de tres en las que se le dio por muerto, pero la cuarta fue la que le valió el apodo. Luego de esto, hubo una quinta, pero para ese entonces ya todos lo conocían como Mouly Quattro, y entonces eran anécdota cada una de sus posteriores y riesgosas misiones de las que saliese con vida.

 Naturalmente no se trataba de misiones en las que combatía en primera línea de fuego contra las distintas amenazas que golpeaban a su diminuto planeta, pero al tratarse de operaciones con gran recelo táctico, las estrategias de acción eran, tarde o temprano, prácticamente suicidas. Era cierto su pequeño tamaño en comparación a sus compañeros adultos, pero esto  demostró que su fortaleza radicó donde los demás carecían de ella, y era en su sorprendente agilidad y destreza, no tanto en su rapidez, pero sí en su tacto y sangre fría que le hacía inconmovible bajo los peligros más aterradores en cada misión, sin perder la calma ni su sincronizado programa de acción. En resistencia podría decirse que Mouly Quattro estaba a la par de los demás...

 Fue capaz de solucionar el desperfecto en un detonador que debía demoler la muralla que protegía un acceso a la gran ciudad fortificada: Mouly se adentró sobre los muros varios kilómetros en zona ya ocupada por el enemigo, sin ser visto gracias a sus movimientos cortos y lentos. Pequeño y ágil, no fue visto por ningún enemigo, se movió sobre el fino dorso de la muralla, llegó donde se encontraba la carga explosiva incrustada y bien escondida en la misma edificación, activó el sistema de detonación calculando su tiempo de escape, y llegó a la base caminando hasta salir de la muralla cuando esta se derrumbaba bajo sus pies. A la vista de todos, el monstruoso derrumbe cubrió a las hordas enemigas, y el polvo de los muros colapsados tardó más de tres días en disiparse. Los pocos sobrevivientes de aquel ejército inmenso e implacable fueron ultimados por los arqueros con lluvias de flechas disparadas a gran distancia.

 En una segunda ocasión, Mouly fue capaz de entrar en el campamento de un extraño ejército extra planetario que se había presentado con dudosos traductores y exigían el control y dominio del planeta. Mouly tomó las cartas de presentación y los documentos que abalaban dichos fundamentos y los arrojó a una hoguera que servía para calentar a los soldados que allí se encontraban apostados: ni se los llevó ni los modificó, simplemente los destruyó y así además escapó sin el terrible peso de aquellos voluminosos papeles, mapas y cartas que le hubiesen retrasado tanto como para casi inmovilizarlo.

 La tercera gran Azaña de Mouly Quattro fue la de conseguir una muestra de arena de los zapatos de un extraño enviado en aquel planeta que se había ofrecido como sabio y científico para ponerse a disposición de la comunidad: Mouly demostró que ni era sabio ni científico, que venía de otro mundo y sus intenciones eran oscuras como el ejercito que estuvo sobrevolando al pequeño planeta esperando la señal de ataque que nunca le llegó y así se marcharon desistiendo de la invasión.

 La más increíble y que fuera motivo de su sobrenombre fue la cuarta de sus misiones, de la que se daba por perdido desde un principio, y de la que Mouly volvió tan tranquilo como se marchó, para asombro de todos. Se trató de ser transportado en un globo hasta uno de los tantos puentes de guardia de una inmensa nave que había llegado a Morrión (nombre de su planeta). Aquel aparato inmenso se mantuvo a una altura de 600 metros del suelo durante más de cinco meses terrícolas (tres y medio del planeta Morrión), elaborando sus tácticas de desplazamiento para millones de tropas que deberían tomar una inmensa área incluyendo la ciudad fortificada, que caería en cuestión de días... Nunca fueron vistos los invasores, y sólo se conoció su fisonomía aproximada gracias al testimonio y observación del mismo Mouly. El planeta Morrión siempre estuvo muy atrasado tecnológicamente en comparación a todo viajero llegado, invasor, expedicionario o mensajero de remotas civilizaciones, lo que limitó sus estrategias de defensa a planes elaborados meticulosamente en base a movidas inteligentes, medidas en el tiempo y a escala de lo posible, pero siempre capaces de contrarrestar cada agresión externa.

 Entonces Mouly llegó hasta la inmensa nave con una inquietante gran fortuna, ya que era más del 70 por cien las posibilidades de perecer en el precario vuelo. Se internó entre ductos de ventilación que luego comprobó esparcían un fétido gas que se diseminaba por todos los sectores de la nave, y que, de algún modo, hacía posible la vida de aquellos enormes personajes venidos desde un lugar que nunca se supo. Comprobó Mouly que al cerrar algunas compuertas o aislar un ducto del otro, inmediatamente la alarma ponía en absoluta crisis a todos los ocupantes de la nave, y que eran constantes y detallados los controles sobre el normal  abastecimiento de "gas vital". Mouly no lo pensó ni dos veces, y pensó en hacer volar en mil pedazos a toda la nave con gatillar su encendedor que siempre le acompañaba en cada movimiento y que en tantas ocasiones le sirvió para sacarle de apuros como para fumar su yerba predilecta en momentos de meditado proceso de escape ante cuestiones de riesgo mortal. Nada ocurrió, aquel gas asqueroso no era inflamable, y comprendió que lo intrincado de los ductos y el inmenso tamaño de la nave, más su compleja estructura le impedirían llegar a la base de control, que era su plan original. Meditaba y el tiempo pasaba, y dando la misión por culminada y ya casi fuera del ducto, a escasos veinte metros de la boca por donde había entrado, se detuvo a pensar en una última alternativa a la frustrada misión, entonces se armó y encendió un cigarrillo...

Lo acontecido fue tan poco creíble como absurdo: rápidamente todos los sensores notaron la mezcla del gas con un extraño humo desconocido y fuertemente tóxico... hubo una alarma generalizada y muchos guerreros próximos al ducto cercano a la boca donde se hallaba Mouly perdieron el conocimiento... Dada la proximidad de la zona afectada con la boca de contacto con el exterior, se creyó que el humo venenoso provenía de la atmósfera del planeta, y que una vez entrada y en contacto con su gas vital, se transformaba en un veneno letal. No se sabía qué habría generado este cambio repentino en la atmósfera, pero poco importaba, porque se constataba, sector por sector donde el humo entraba y se mezclaba, que cada individuo que le respiraba caía desvanecido como por arte de un hechizo terrible.  Se optó por aislar aquellos sectores y módulos, y bloquear los ductos de manera instantánea; se dio la orden de máxima alerta y se encendieron los gigantescos propulsores de la nave. Mouly encendió toda la yerba que traía con él, pero por poca que era, igualmente eran lo suficiente para ser detectadas por los sensores de alerta y así acrecentar la histeria colectiva y posibilidad de alejamiento de aquel planeta de condiciones atmosféricas hostiles a la especie invasora.

 Mouly no tuvo más remedio que arrojarse al vacío, dándose por muerto al saberse sin posibilidad alguna de supervivencia. Pero aconteció que la nave tenía una leve rotación sobre uno de sus ejes, y donde subió Mouly no era precisamente desde donde caía, y es así que asombrosamente terminó en un lago helado. Sobrevivió al terrorífico impacto con el agua, y no habiendo caminado doscientos metros una vez que recuperó el conocimiento luego de permanecer un tiempo indefinido en la orilla, se desplomó hasta ser encontrado por tres cazadores cinco días después. Más muerto que vivo, Mouly fue recibido y agasajado con todos los cuidados hasta su casi completa recuperación, siendo cubierto de honores por la más formidable aventura y misión que habitante de Morrión jamás haya protagonizado. Ya consiente y curado de las numerosas heridas producidas particularmente por su estrepitoso impacto con el agua del lago, se le informó que la nave invasora hacía ya dos días de su partida, lo que le dio a entender que los ajustes y activación de toda la planta impulsora de aquella nave colosal había sido cuestión de días. Un comandante de mucha edad y atiborrado de condecoraciones, a la hora de homenajear a Mouly en una ceremonia característica de aquellos pobladores, dejó escapar: -"y este, nuestro cuarto Moully...", -que fue motivo de risas y de su sobrenombre con ínfulas de rey, Mouly Quattro.

  Sabido es que Mouly y sus compañeros son androides, no pertenecen a la especie nativa de aquel pequeño planeta, y si bien son respetados y se integran perfectamente con los demás pobladores, sus diferencias son evidentes.

Pero hubo quienes propusieron a Mouly como principal gobernante de la ciudad fortificada, y la idea tomó cada vez más vigor entre la mayoría de los habitantes sin distinción de especie, y fue cuando Mouly dice haber sorteado su quinta y peligrosa misión, por más que la misma sea una anécdota y no modifique su sobrenombre con el que todos lo conocen: negar rotundamente el cargo ofrecido por sus admiradores.

 

RV 2021