"Memorias de un asno audaz."
Colección PUZZLETRAZOS 2023 / 2024
Capítulo Nº 3: "La magia de la música."
Al resplandor enceguecedor que cuajó el desierto en rápido ascenso de temperatura, las nubes encerraron a la atmósfera húmeda y eléctrica como una enorme masa potente e invisible que todo lo aplastaba. Poco a poco el cielo se tiñó de rojo, y brutales truenos y relámpagos llenaron los espacios vacíos del espacio como un golpe de gracia que sentenciaba a aquel paraje árido a un destino monstruoso.
Apenas unas líneas de arena se movían ondeando la planicie con esmerada agilidad, sorteando rocas y peinando dunas.
A lo lejos, una extraña figura se veía flotar entre nubes de arena, y posiblemente, el agua de la lluvia que desde el horizonte avanzaba como un ejército oculto tras un camuflaje perfecto. El individuo parecía moverse arbitrariamente, pero a medida que el tiempo transcurría, se acercaba certeramente hacia la gran llanura del desierto, donde no había piedras ni desniveles profundos.
La tormenta era atravesada por hilos de melodías escapadas desde aquella criatura inquietante, pero que no era arrastrada por el viento ni silenciada por los truenos. Ya en medio de la planicie, donde asombrosamente las nubes se habían disipado dejando un claro por donde la luz del sol traspasaba las cortinas de agua y arena, se sintió con claridad la música...
Aquella criatura, ostensiblemente pesada, se deslizaba a menos de noventa centímetros del suelo, y aferraba un extraño instrumento que soplaba cada tanto, pero que no dejaba de emitir notas en ningún momento. Su ejecución era brillante y alegre, parecía embrujar al clima y liberar su naturaleza caprichosa y hermosamente feroz.
Nunca se detuvo ni desvió su curso por motivo alguno, se presentó así, pesadamente levitante y toscamente alegre. La música amoldaba las ráfagas de viento y lluvia como cortinas ligeras mecidas por su movimiento, claramente una melodía ganaba relevancia y un contrapunto mágico era emitido por la tormenta lejana, aunque era todo demasiado confuso como para creer que algo así fuese posible con un instrumento que apenas enseñaba una mínima digitación y a lo sumo dos octavas.
Pero así cortó la atmósfera sin respeto y también la cicatrizó con la maestría de un cirujano. Se perdió en el horizonte y la tormenta roja se trasladó en su dirección pero muy distante. Era evidente desde cualquier ángulo notar que la arena se oscurecía por el agua, pero cada vez a mayor distancia del músico, y si las nubes no le perseguían en oscuridad cerrada y casi azul, igualmente no se abría el cielo para que pase la luz.
Se dejó de oír la melodía minutos después de que el personaje desapareciera en un diminuto punto negro entre el cielo y la tierra, muy lejos de todo, pero omnipresente desde bajo la arena hasta el firmamento compacto sin estrellas.
RV 2025



